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viernes, 27 de noviembre de 2020

CHISME: ORIGEN DE LA FILOSOFÍA

A propósito del Día Mundial de la Filosofía
Celebrado el 19 de noviembre 

En este artículo propongo una dicotomía, si la filosofía se dio para pensar y profundizar en el chisme, el cotorreo, el cotilleo o el fisgoneo o por el contrario, si el chisme, el cotorreo, el cotilleo o el fisgoneo dieron origen a la filosofía. 

Empecemos con algunas definiciones de filosofía, ya que hay muchas y variadas según el gusto de cada quien. 

La primera de ellas que voy a citar es la que propone Aristóteles, en la primera frase de la Metafísica nos dice: Todo inicia por el deseo de conocer. Ese deseo es natural y en las abuelas, tías, primas, hijas y hay hombres que no se salvan, pues los estudios muestran que ellos tienen más deseo de conocer y de saber que las propias mujeres. Este deseo se manifiesta en el chisme, tan es así que el chismear, el cotorrear, el cotillear, el fisgonear y el husmear son connaturales en el ser humano. Por ello, cuando pasa algo al frente de la casa o en la calle, la gran mayoría de los que habitan tan humilde morada cogen las calzas de Villadiego y se atropellan en la ventana, en la puerta o en la calle se apeñuscan por saber qué está pasando o qué pasó.

Y en Platón, encontramos que una de las definiciones es la capacidad de asombro. Éste se manifiesta desde temprana edad, desde que el hombre empieza a gatear. El niño se asombra y cuando sucede se enciende la capacidad por conocer, por saber. Y esta capacidad de asombro sucede hasta en las películas de terror, un ejemplo de ello es cuando en Hellbound: Hellraiser II el doctor Channard pone a Tiffany, una joven paciente que no ha hablado durante años y, que demuestra una sorprendente aptitud para los rompecabezas, ha sido elegida por el doctor para abrir la caja. La abre pero cuando aparece Pinhead y los cenobitas no le hacen daño a ella pues ha sido utilizada por el doctor y Julia; los asistentes del doctor queriendo que no se abra el portal le imploran que pare y el doctor les dice: I have to see, I have to Know. Pero descendamos del Olímpo cinematográfico a la realidad; cuando sucede el hecho mencionado al frente de la casa o en la calle, antes del deseo de conocer, está el asombro. Por eso, la vecina le pregunta a la abuela, la tía, la madre, la sobrina, la hija o el vecino le pregunta al amigo, al parcero, al compadre con asombro que fue lo que pasó, de nuevo se presenta el chisme, el cotorreo, el cotilleo o el fisgoneo.

En Marx, la filosofía se presenta como sospecha, crítica, desmonte y transformación. Desmenucemos esta definición. La sospecha es imaginar algo por conjeturas fundadas en apariencias o indicios o desconfiar de algo o de alguien. De ahí, que cuando ocurre algo al frente de la casa o en la calle, el vecino sospecha lo que pudo haber pasado y lo comparte con otro, pero en esa sospecha de lo que pudo haber pasado se critica eso que pasó, se desmonta el hecho o suceso como tal y se transforma, agregando o quitando cosas de lo que acaeció. En otras palabras el chisme que había primero dejó de ser ese para convertirse en otro chisme.     

Wittgenstein advierte que la filosofía es la eliminación de los pseudo-problemas, surgidos por el mal uso del lenguaje. Es decir, que el chisme que se transformó gracias a nuestro amigo Marx, se elimina por el mal uso el lenguaje. Claro está, se elimina en cuanto ese chisme, cotorreo, cotilleo o fisgoneo y la abuela, la tía, la madre, la sobrina, la hija o el vecino, el amigo, el parcero o el compadre lo resignifica. Así lo propone Milton Erickson, en su definición de resignificación, asumiendo que cada persona es única y que, inevitablemente tendemos a etiquetar de forma automática a las cosas como buenas o malas, nosotros podemos siempre darles un significado especial. O sea, el chisme se magnifica. 

La fenomenología, nos dice que la filosofía es la descripción de los fenómenos, de lo que aparece, y esclarecimiento de la experiencia. El chisme, desde luego, es un fenómeno, que se hace imperativo describir, para ser saboreado de una mejor forma. Por lo tanto, la abuela, la tía, la madre, la sobrina, la hija o el vecino, el amigo, el parcero o el compadre, necesitan esclarecer mejor el chisme, el cotorreo, el cotilleo o el fisgoneo para vivenciar de una mejor manera su experiencia del chismoseo o chismorreo, tan acertadamente propuesto por Husserl o Stein.

Y para ir finalizando este sainete, una definición más, la filosofía como deconstrucción, propuesta por Derrida, ya que el chisme en el frente de la casa o en la calle, una vez se resignifica hay que deconstruirlo para revisarlo y disminuirlo y así darle al chisme, al cotorreo, al cotilleo o al fisgoneo una nueva dimensión y forma un nuevo chisme más enriquecedor, es decir, de nuevo se agranda más.

Es así que, el chismosear, el cotorrear, el cotillear, el husmear o el fisgonear es solo una forma de tratar con la realidad, al igual que el filosofar, de abrir un espacio vital en el mundo que lo haga vivible o habitable. 

Desde este punto de vista, la filosofía no surgió como un saber desinteresado, o como un mero saber por el saber, sino que, desde los comienzos, hasta hoy, ha estado vinculada con la necesidad de vivir, en un sentido amplio; con la necesidad de saber qué son las cosas, qué es lo que le pasa al otro o a ese alguien, cuál es el sentido de mi existencia. Por eso decía Ortega y Gasset: “no vivimos para pensar, sino al revés: pensamos para lograr pervivir”. Diría yo, pensamos para chismosear, cotorrear, cotillear, husmear o fisgonear. 

Ya decía María Zambrano: “solo el saber asumido, que puede dar cuenta de su origen…es legítimo”. Yo le agregaría –de su origen…es – el chisme, el cotorreo, el cotilleo o el fisgoneo.

Para finalizar, filosofía y chismorreo son lo mismo y el que hace filosofía es filósofo como el que chismorrea es chismoso. Así, la filosofía no es de la Academia sino de la calle. Y mi abuela, mi tía, mi madre, mi sobrina, mi hija o mi vecino, mi amigo, mi parcero, mi compadre o mi güey (para estar a tono con los jóvenes de hoy) son filósofos. 

LAURENTINO RODRÍGUEZ CONTRERAS 
26 DE NOVIEMBRE DE 2020

Las imágenes son tomadas de El globo de Gambetta - WordPress.com y Pinterest

domingo, 18 de noviembre de 2018

LA BURGUESÍA DESBOCADA

Seguimos con Marx a 200 años de su natalicio.

El “Pathos” de la indignación

En la entrada anterior quedó pendiente algo importante.

En “Introducción a la filosofía del derecho” de Hegel, Marx habla de la crítica como denuncia, es decir, la crítica dice: “Eso está mal”, esa es su denuncia, denuncia una injusticia, la crítica. Pero dice que - va a hablar Marx del “pathos” de la crítica.

Es decir, el “pathos” vendría a ser la pasión que alimenta a la crítica. La crítica no es algo desapasionado no estamos en un quirófano, digamos, no estamos en un mundo aséptico, no contaminado, sin pasiones, por el contrario, esta es una filosofía muy pasional, entonces lo que va a decir Marx es que el “pathos” de la denuncia es la indignación.

¿Qué es el “pathos” de la indignación?

El “pathos” de la indignación es que, en el momento en el que descubrimos nuestra situación de ignominia, no tenemos que descubrirla como, digamos, un sabio descubre algo en su laboratorio. La descubrimos y ese descubrimiento nos llena de indignación. ¿Cómo fue que no descubrimos esto antes? Bueno, no importa, lo hemos descubierto ahora. Pero esto es indignante porque hay un momento en que los hombres tienen que decir que no. Este es el “pathos” de la indignación.

Por ejemplo, he aquí una pregunta incómoda. Sumamente incómoda, para todos nosotros, colombianos, que vivimos la década del noventa bajo un gobierno que todos recordamos ¿dónde estuvo el “pathos” de la indignación? ¿Por qué no nos indignamos más si todo era tan evidente si se robaban el país, si lo regalaban, si estaba a la vista de todos? ¿Por qué el “pathos” de la indignación estuvo ausente?

El “pathos” de la indignación cubre todos los aspectos históricos. Uno no solo se indigna con las injusticias del capitalismo, como Marx, se indigna, también, con las injusticias cometidas por quienes pretendieron realizar los sueños de Marx.

Quienes pretendieron realizar esto, lo hicieron en la Unión Soviética, en China o en Cuba.

Tomaré el ejemplo de la Unión Soviética, qué pasó hay, ¿Por qué los socialismos del siglo XX tan mal realizaron el sueño de una sociedad igualitaria sin oprimidos no opresores? ¿Por qué no se realizó ese sueño?

No se realizó porque hubo el concepto de vanguardia, no dejó de estar ausente, las masas no fueron protagonistas, fueron protagonistas las vanguardias.

Las vanguardias suelen ser las que se sienten dueñas de la verdad ideológica, de la ideología, de la verdad revolucionaria. Cuando las vanguardias se sienten dueñas de la verdad revolucionaria, crean el partido de la vanguardia.  El partido de la vanguardia es ese partido formado por aquellos que tienen la  ideología revolucionaria y que consideran que las masas no la tienen y que ellos deben llevar adelante una función educadora sobre las  masas desde el partido revolucionario y con la ideología revolucionaria. Ocurre y ha ocurrido, en la Unión Soviética, por ejemplo, que el partido de la vanguardia revolucionaria cosifica la ideología, es decir, hace de la ideología un dogma perteneciente a unos pocos elegidos. Estos pocos elegidos se transforman en la burocracia del partido. La burocracia del partido es la que luego administra el dogma ideológico al cual ya toda la sociedad tiene que someterse. Finalmente, el partido dogmático de la vanguardia dogmática elige a su líder y ahí aparece el culto a la personalidad, aparece la figura del dictador revolucionario. Lo mismo pasó en China, en Cuba y está pasando en Venezuela.

La Revolución Cubana triunfa en enero de 1959 y abre una aurora de esperanzas en América Latina, estamos ya en el siglo XXI y digamos, la figura emblemática sigue siendo la de Castro, quien, para mi total desolación y repulsa, hace pocos años ordenó fusilamientos.

Marx, ¿alaba a la burguesía?

Retomemos el “Manifiesto Comunista” de Karl Marx. Marx escribió este texto o lo firma junto con Engels, pero se lo atribuimos a Marx. Es un texto importantísimo que le es encomendado a Marx por la Liga de los Comunistas, es un texto militante, es un texto escrito en un momento álgido de Europa en el cual Marx revela un optimismo histórico notable que ojalá pudiéramos tenerlo nosotros hoy.

Marx era un hombre afortunado, Marx era un hombre que todavía creía que el proletariado iba a enterrar a la burguesía. Nosotros, hoy, estamos verificando que el proletariado no solo no enterró a la burguesía, sino que la burguesía ha enterrado al proletariado y que, en principio, lo ha lanzado a los márgenes, lo ha quitado de la esfera del trabajo y no tenemos sujeto histórico que venga a redimir la historia que vivimos, que venga a ponerla en orden, que venga a encarnar nuestro sueño, digamos, como el proletariado encarnó los sueños históricos de Marx. Entonces, el “Manifiesto Comunista”, digámoslo así, es un texto que expresa el profestismo de Marx. Marx aparece aquí como un profeta de la historia, es el hombre que dice que hay dos clases, ese es el comienzo de la primera parte del Manifiesto. Hay dos clases: la burguesía y el proletariado. Hay una dialéctica histórica, hay algo que se realiza internamente en la historia y es la dialéctica de la historia. “Esa dialéctica viene funcionando así”, va a decir Marx.

La burguesía ha liquidado todas las formas feudales de producción y ha generado al proletariado industrial. Este proletariado industrial va a ser la clase revolucionaria que va a terminar con el orden burgués capitalista y va a instaurar un nuevo orden de igualdad. Aquí hay, un paso delicadísimo, Marx, para que el proletariado surja, necesita que la burguesía triunfe. La burguesía tiene que triunfar en todas partes para que sea posible el surgimiento del proletariado.  Si la burguesía no triunfa en todo el planeta, el proletariado va a surgir en algunos lados, pero no se va a poder dar la revolución mundial.  Entonces, Marx considera que, para que eso sea posible, la burguesía tiene que triunfar en todas partes. Entonces, va a decir Marshall Berman, en un libro valioso, que es “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, que pareciera que Marx no viene a enterrar a la burguesía, sino a alabarla. Marx alaba a la burguesía, en efecto, lean ya el “Manifiesto Comunista”, pocos le han cantado loas tan brillantemente como Karl Marx, quien se presentó para enterrarla.

Pero, como Marx, necesita, insisto, que la burguesía triunfe para que el proletariado emerja y aniquile a la burguesía, Marx se enamora de la burguesía. Sé que lo que estoy diciendo es un poco exagerado.

Entonces, comienza a analizar la dinámica de esta clase social que es la burguesía. “La burguesía, dice Marx, es la clase más revolucionaria de la historia”. Porque la burguesía ha liquidado todo, ha liquidado fundamentalmente, al mundo medioeval y ha liquidado al mundo feudal. Ustedes piensen en lo que era un feudo. Un feudo era un espacio limitado en el cual había un señor feudal y estaban los siervos de la gleba, que trabajaban para el señor feudal, pero era una estructura cerrada en sí misma. En cambio, los burgos comienzan a comerciar entre ellos, los feudos no comercian entre ellos, los burgos sí comercian entre ellos. Es decir, la burguesía es siempre expansiva. Para decirlo con una palabra de hoy, la burguesía es siempre globalizadora y la gran globalización de la burguesía es el descubrimiento de América, ahí la burguesía crea un mundo, ahí un mundo por la burguesía, la burguesía es la primera que crea un mundo, un sistema mundo, o sea que la burguesía nace como clase globalizadora.

Este mundo que crea la burguesía es un mundo de mercancías y la burguesía, de ahí, en adelante, constantemente, comienza a destruirlo todo: entra en la India, entra en China y esto es lo notable de Marx. ¿Qué va a decir Marx de las atrocidades que los ingleses hacen en la India? También en la China, desde luego, pero Marx se ocupa mucho de la India, tiene dos textos fundamentales: “La dominación británica en la India” y  “Futuros resultados de la dominación británica en la India”. En estos dos textos, tiene muchos otros más, sé que algunos van a decir “ya está tomando esos textos, que son los peores de Marx, y bueno, al fin y al cabo, son dos textitos nada más”. No, hay un corpus importante de textos sobre el colonialismo de Marx y hay un texto terrible de Marx sobre Bolívar. Marx estaba contra Bolívar, porque, justamente, Marx no quería que América Latina fuera independiente de Inglaterra porque eso iba a retrasar el desarrollo de la burguesía. En cambio, si Inglaterra invadía a América Latina, iba a instaurar cuanto antes aquí el sistema de producción capitalista y ahí iba a surgir el proletariado, que iba a liberar a América Latina. En consecuencia, Marx está en contra de Bolívar.

Por ejemplo, en la batalla de El álamo, donde los norteamericanos van a conquistar Texas, Marx hubiera estado al lado de John Wayne y habría dicho: “Mire, usted es un cerdo capitalista, usted tiene que triunfar aquí, imponer el sistema, el moderno sistema de producción capitalista para que surjan los proletarios y hagan la revolución”. “No es mi propósito” le diría John Wayne. Marx le diría: “Bueno, a mí no me importa su propósito, me importa lo objetivo que usted desarrolla en la historia. Para mí, lo que usted está realizando en la historia son los fines del sistema de producción capitalista. Este sistema de producción capitalista tiene que imponerse en todos lados y también en la India al costo que sea”. “¿Qué importan los estragos si los frutos son placeres? ¿No mató a miles de seres Tamerlán en su reinado?”. Es un poema de Goethe que cita Marx.

O sea, los estragos no importan, lo que importa es que entre el modo de producción capitalista porque de ahí, van a surgir los proletarios que van a liberar a la India. Estamos esperando eso.

¿Qué lectura hicieron de Marx los pensadores marxistas colombianos?

Los seguidores de Marx, en Colombia, que nunca se distinguieron por su creatividad sino que, digamos, copiaron mecánicamente las verdades del maestro, se basaron en estos escritos de Marx sobre el colonialismo para interpretar la historia colombiana. Al basarse en estos escritos de Marx, creo que lo único que hicieron fue construir una ciudad importadora de la manufactura británica y exportadora de los granos y las vacas, es decir, un esquema de monoproducción y no desarrollo industrial. Un capitalismo que no desarrolla industrias no es capitalismo, es un capitalismo totalmente primitivo, dependiente de la fructificación de la tierra. Apenas ese esquema entró en conflicto con la crisis del 29, bueno, colapsó la Colombia próspera de nuestros abuelos.

Los pensadores marxistas colombianos tomaron el esquema de Marx y se preguntaron quienes representan el capitalismo en Colombia. Bueno, Bogotá, es decir, las clases ilustradas por la razón ilustrada, la burguesía, no esos harapientos caudillos de la clase inferior. Es el esquema que desarrolla Marroquín en “El Moro”, el esquema civilización – barbarie, donde la civilización es el hombre, el amo, el dueño y la barbarie está representada en los caballos.

Los pensadores marxistas siguieron este esquema extraído de los escritos de Marx sobre el colonialismo, es decir, allí, donde entra la clase burguesa ilustrada, entra el capitalismo. Todos esos contendientes de un país del interior, eso es la barbarie.

Esta concepción que tiene Marx de la historia, como que la burguesía capitalista tiene que adueñarse de toda la territorialidad del planeta para que, de ella, surja el proletariado revolucionario condenó al mundo colonial a tener que esperar ser conquistado por las burguesías de los países metropolitanos, de los países centrales. Entonces, Marx se condenó así mismo a apoyar todo avance de la burguesía colonizadora en los países coloniales. Este es uno de sus más gruesos errores.

La burguesía, ¿aprendiz de hechicero?

Lo que Marx dice, es que la burguesía capitalista desarrolla unas potencias económicas tan poderosas, que, finalmente, no las va a poder controlar. Lo que Marx está diciendo es que la burguesía capitalista es como el aprendiz de hechicero.  Yo creo, que Walt Disney pensó muy poco en Marx, pero, sin embargo, hizo uno de los dibujos animados más marxistas que se han hecho y de los mejores.  Es el aprendiz de hechicero que está en la película “Fantasía”, de Walt Disney, que, en cualquier momento, aparece. No sé si ustedes piensan como yo, pero yo creo que, si no lo descongelaron todavía, lo están por descongelar. En cualquier momento, no se sorprendan pero descongelan a Walt Disney, le meten un corazoncito y aparece.

La cosa es así, el aprendiz de hechicero del ratón Mickey, que está basado en una partitura del compositor francés Paul Dukas, que está basada, a su vez, en un poema de Goethe. Se va a dormir el brujo y Mickey le roba el bonete, se pone el bonete y empieza a hacer locuras como, diría Marx, la burguesía. La burguesía sigue creciendo, sigue creciendo, sigue creciendo, ¿Quién va a detener a este monstruo que no puede controlarse a sí mismo y sigue creciendo? Bueno, lo mismo hace Mickey. Mickey desata una hiperproducción de escobas.  Estas escobas no se detienen nunca y cuando, corta una, aparece otra y otra.  Esta es la pesadilla del aprendiz de hechicero, que no puede controlar aquello que ha desatado, no puede controlar lo que desató. Marx va a decir de la burguesía que la burguesía no puede controlar l que desató. Traigámoslo al día de hoy, ¿ustedes creen que la burguesía, o sea, el capitalismo, puede controlar hoy lo que desató? ¿Por qué creen que los musulmanes en cualquier momento incendian París? Porque el neoliberalismo de la democracia de mercado no puede controlar lo que desató.

Desató una exclusión, una marginalidad social incontrolable y, en cualquier momento, es decir, la “negritud” se apodera de las ciudades por eso Bush levanta un muro, porque no puede controlar lo que desató y lo siguen desatando porque insisten en el capitalismo neoliberal, la democracia de mercado, todo eso, que es un sistema de una crueldad infinita porque genera, constantemente, hambrientos, desesperados, moribundos y los genera en la periferia, mientras que, en el centro, la riqueza es cada vez mayor.

Ahora, volvemos a Mickey, es el mago, es decir, este sistema, la burguesía, sigue desarrollándose como Mickey sigue fabricando escobas, pero lo de Mickey termina bien, porque aparece el brujo, lo controla a Mickey, se pone él el bonete de mago y las aguas se aquietan, le da una patada a Mickey, que se va corriendo como un simpático ratoncito y todo vuelve a su cauce.

Bien, ¿quién es en Marx el ratón Mickey? Es el proletariado industrial porque Marx, cuando nos dice que la burguesía ya no sabe contener los conjuros que ha desatado, nos va a tranquilizar y nos va a decir: “Quédense tranquilos, eso lo va a hacer el proletariado. Una vez que el proletariado sepulte a la burguesía, va a instaurar un mundo justo y un mundo racional”. Eso no ocurrió, la burguesía sepultó al proletariado y la burguesía está desbocada en el siglo XXI más que nunca. En lugar de burguesía, se da a sí misma el nombre de neoliberalismo, de democracia liberal de mercado, que es un sistema que concentra y excluye. Al excluir, excluye tanto, que los que viven en la opulencia de la concentración están aterrorizados porque los excluidos son tantos que, en cualquier momento, invaden las ciudades de la opulencia.

En consecuencia, yo creo que hoy vivimos una situación histórica preapocalíptica porque, además, estos tremendos problemas históricos de hoy se van a solucionar con guerras nucleares localizadas, pero ninguna guerra nuclear va a ser localizada por que lo nuclear raramente puede ser localizado.

Esta no es una visión optimista de la historia, pero acá, no regalamos optimismo. Hay determinados problemas ante los cuales las categorías de optimismo o pesimismo son risibles porque acá no es cuestión de ser optimista o pesimista, esto está ocurriendo y, aunque uno sea optimista, no puede dejar de verlo ni puede dejar de señalarlo.

Estamos viendo más que nunca el mundo que Marx anunció en el “Manifiesto Comunista”, que la burguesía no iba a poder controlar. Entonces, este mundo de hoy, aunque Bush y Trump pongan muros, aunque Francia vote a Macron, en lugar del Frente Nacional de Le pen y aunque en Colombia se voten políticas que aseguran la seguridad antes que la cultura porque se vota desde el miedo, desde el miedo de los que tienen, igual va a ser muy difícil, si se sostiene el sistema económico – político de la exclusión, de la marginación que esto se solucione sin un enfrentamiento de características preapocalípticas.

lunes, 14 de mayo de 2018

MARX Y PRAXIS


Lo que nos interesa en esta entrada y en otras que vienen es hablar de Marx desde su pensamiento a 200 años de su natalicio.

Esta primera entrada está dedicada a Marx y la Praxis.

MARX Y EL PENSAMIENTO DE HEGEL

Hablar de Marx en Colombia no es lo mismo que hablar de Marx en la Sorbona o en Cambridge, hablar aquí de Marx suscita inquietud, ya que en el nombre de Marx, las guerrillas campesinas de origen marxistas, el antimarxismo y la lucha contra la subversión marxista fueron ejercidas con una crueldad e impiedad nunca vistas entre 1950 y 2014.

El Capital de Marx, junto con la Riqueza de las naciones de Adam Smith y los Principios de tributación de David Ricardo son los tres libros fundamentales en economía.

Karl Marx es discípulo de Hegel, es el más brillante protagonista de la izquierda hegeliana, hay que ver que conceptos toma Marx de Hegel, todo discípulo toma de su maestro conceptos. Lo deseable es que lo supere y lo deje atrás sino se queda en un comentador. Y Marx realiza su propia creación desde lo económico, lo filosófico y desde la filosofía de la historia.

El concepto principal que toma Marx de Hegel es el de la Negación en la historia. Esto es la dialéctica y Marx lo asocia (aspecto original en Marx) con una determinada clase social que es El Proletariado. Marx toma de Hegel el concepto de Negación porque el proletariado va a negar la burguesía. Negarla, aquí, quiere decir destruirla. Va a hacer una revolución por la cual va a combatir contra el orden burgués, lo va a superar y va a instaurar una sociedad sin clases, una sociedad que Marx va a llamar una Sociedad Genérica, una sociedad en la cual no va a haber explotación del hombre por el hombre.

El concepto de negatividad para Marx va a estar ligado a la praxis del proletariado, a la praxis política, a la praxis social, a la praxis sindical del proletariado.

Si nosotros hablamos filosóficamente, la negación dialéctica en Marx se encarna en el proletariado. Es el proletariado el que va a ejercer la negación sobre la burguesía y de esa negación se va a pasar a una nueva instancia que es el tercer momento de la dialéctica hegeliana, el de la conciliación y en esa nueva instancia, es lo que Marx va a llamar el Comunismo o el Socialismo. En esa instancia las clases habrán sido superadas y se instaurará una sociedad sin explotados ni explotadores (cosa que no se ha visto).

Además, toma de la Dialéctica del Amo y del Esclavo de Hegel el concepto del esclavo trabajador que en Marx es el proletariado trabajador. Es el proletariado industrial, aquel que trabajando, llevando a delante su praxis va a poder revolucionar la historia humana.

MATERIALISMO HISTÓRICO

El Materialismo histórico es la concepción que Marx tiene de la historia. Marx piensa a la historia como una materia, esta es el elemento con el cual el proletariado trabaja. Su filosofía es llamada Materialismo Histórico porque estudia lo concreto de la historia, digamos las relaciones de producción, las clases sociales, los conflictos sociales, las relaciones políticas, los conflictos políticos, todo el infinito orbe de la materialidad de la historia es la materia de esta concepción de la historia, el Materialismo Histórico que Marx desarrolla en varios libros: el Manifiesto Comunista de 1848, es un libro que traza una filosofía de la historia, también está presente en el Capital y en los Elementos de Economía política.

El Materialismo Histórico es ese pensamiento que se ocupa de encontrar en la materia histórica, la materia del pensamiento. El pensamiento piensa la materialidad histórica, ella le da contenido a ese pensamiento y en la materia histórica Marx encuentra dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.

La burguesía ha aniquilado al feudalismo, de modo que ahora la burguesía instaurada en el poder comienza a desarrollar sus industrias, produce lo que se llama la revolución industrial de la burguesía. De esta revolución surge el nuevo sujeto que el marxismo viene a llamar el proletariado industrial.

Mejor dicho, el proletariado industrial británico. Porque lo que hace Marx en el Capital es estudiar el desarrollo capitalista de Inglaterra por ser el país que tiene el desarrollo capitalista más avanzado del momento histórico en que Marx trabaja. Entonces, el sujeto que el marxismo viene a expresar, el sujeto histórico es ese proletariado que la burguesía ha engendrado por su propio desarrollo dialéctico, al negar al feudalismo la burguesía engendra al que va a ser su enterrador.

Entonces Marx dice, el enterrador de la burguesía va a ser el proletariado que la burguesía ha engendrado, vemos cómo funciona la dialéctica, la burguesía ha negado al feudalismo y ha generado al proletariado, el proletariado a su vez negará a la burguesía y finalmente se realizará la síntesis donde ya no habrá clases.

Marx en un texto de juventud de 1843, Introducción a la Filosofía del Derecho de Hegel, desarrolla sus puntos de vista en relación con la filosofía y el proletariado, va a terminar diciendo que la filosofía es la cabeza de la revolución y el proletariado es el corazón de la revolución.

En las primeras páginas de esta Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Marx habrá de volcarse críticamente contra la religión y va a escribir una de las frases más conocidas, más malinterpretadas, más bastardeadas de toda su obra, esta es “La religión es el opio del pueblo”.

Hoy en día se podría decir, internet es el opio del pueblo, es decir, hay muchas maneras de opiar al pueblo. Para Marx, la manera fundamental era la religión. Porque la lucha de Marx, va a hacer que el proletariado, que los humillados de esta tierra tomen conciencia de su situación ignominiosa, dice “yo no puedo decirle a un explotado de esta tierra que le espera el cielo como recompensa, porque entonces él nunca se va a revelar, lo que yo necesito es que la gente se revele contra su situación ignominiosa, pero si les prometo el cielo, para que se van a revelar si tienen la eternidad celestial, para vivir felices”. Lo que Marx dice es que no se trata de ocuparnos del cielo, lo que se trata es de ocuparnos de la tierra, es en la tierra donde los hombre sufren, es en la tierra donde los hombres son humillados y ofendidos, es en la tierra donde la ignominia se hace presente.

FUNCIÓN DE LA FILOSOFÍA

Si la ignominia se hace presente en la tierra, la lucha por superar la ignominia se tiene que dar en la tierra. Es desde esta perspectiva, que Marx dice que la religión, en tanto que les promete a todos el reino de los cielos, es el opio de los pueblos. Porque le está diciendo a todos el sufrimiento que ustedes padecen ahora no tiene importancia porque les espera a todos ustedes el reino de los cielos. Los hombres no pueden pensar en el reino de los cielos, los hombres no pueden esperar a que vengan, diría Marx, los buenos curas a decirles que todo sufrimiento será recompensado en el más allá, porque la lucha tiene que ser dada en el más acá. En consecuencia ese es el concepto que tiene de la religión como opio del pueblo. Es decir, la religión como aquello que adormece las luchas de los hombres en la tierra por superar su indignidad social. Este es el concepto.

Ahora, la filosofía tal como la entiende Marx es una filosofía de la Praxis. ¿Por qué es una filosofía de la Praxis?, porque es una filosofía, un pensar un pensamiento que está destinado a relevar, a llevar a primer plano, a aclarar las injusticias que padecen los hombres y fundamentalmente la clase social del proletariado. Entonces Marx va a decir, tenemos que criticar lo que pasa en la tierra.

La filosofía de la praxis lo que plantea, es que hay que revolucionar las estructuras por las cuales son sometidos y esas estructuras finalmente en su gran formulación que va a dar Marx en el Capital (1867), son las estructuras, son las relaciones de producción, el sistema de producción capitalista. Entonces, la frase con que Marx expresa esto, una famosa frase, que está en un texto llamado Tesis sobre Feuerbach, su tesis undécima, la más famosa de todas, “Los filósofos se han encargado de interpretar el mundo de lo que se trata es de transformarlo”. Esta es la filosofía de la praxis.

La filosofía de la praxis es aquella que pone al pensamiento al servicio de la transformación de la realidad. Entonces la unión entre el pensamiento y la materia da el concepto de praxis porque, justamente, Marx no niega la filosofía en absoluto. Y este es una de las críticas más contundentes que se le hace. Martin Heidegger, dice que Marx propone transformar el mundo y no pensar. Marx propone la transformación pero no está negando la necesariedad de la interpretación del mundo. Al contrario, hay que transformar el mundo, pero para transformar al mundo hay que interpretarlo, la interpretación del mundo forma su transformación. Nadie puede transformar un mundo, que no ha interpretado, que no ha conocido, que no ha conceptualizado.

Es decir, la praxis revolucionaria va unida a la praxis del conocimiento de la materia que el revolucionario quiere transformar. En este sentido Marx va a establecer, dos conceptos que son muy claros en su opción filosófica. A uno lo llama Armas de la crítica es la crítica entendida como conocimiento de la realidad, es aquello que el pensamiento conoce de lo real, es necesario conocer lo real para transformarlo. El conocimiento de la realidad se de en la medida en que se la transforma. Son dos decursos que van paralelos.

MARX Y LA CRÍTICA

Por crítica Marx entiende el develamiento de una situación, por crítica entiende “tornar claro lo que estaba oscuro”. Una toma de conciencia. Una persona puede padecer toda su vida una situación ignominiosa, pero si en algún momento no se da cuenta de esa situación no toma conciencia de esa situación, siempre le va a parecer natural lo que está padeciendo. Es necesario que en algún momento, tome conciencia de lo que le está pasando, cuando toma conciencia de lo que le está pasando, ahí está viendo su situación desde una perspectiva crítica.

La perspectiva crítica es aquella que nos dice si lo que nos pasa está bien o está mal, si lo vamos a tolerar o no, si vamos a seguir así o no. En consecuencia, la crítica es aquello que acompaña a la conciencia, la conciencia debe ser siempre crítica, en la medida en que la conciencia no debe rendirse ante la realidad, no debe dejarse sofocar por la realidad sino que la conciencia debe aclarar, juzgar, decidir sobre la realidad y en consecuencia, luego es uno el que sigue o no esa conciencia. Eso depende del coraje de cada uno, a veces la conciencia nos señala cosas que preferimos ensordecer para no seguirla porque simplemente tenemos miedo de hacerlo. Ahí es cuando nos metemos en la internet o prendemos la televisión.

Marx habla de la crítica de las armas, lo que va a decir aquí Marx es que no solo es necesario comprender, entender que la situación de una sociedad es injusta. Aquí Marx, habla claramente de la violencia. En el final del Manifiesto Comunista, Marx dice “los comunistas no ocultamos nuestros proyectos, nuestro proyecto fundamental es derrumbar por la violencia al régimen capitalista e instaurar en su lugar el régimen comunista”. Esto es lo que Marx va a llamar la revolución.

Es muy importante este punto porque la violencia es un tema muy difícil de tratar. Lo que Marx dice es que la violencia siempre va unida a las masas. Esto es totalmente contradictorio con ciertas teorías de las guerrillas del siglo XX, por ejemplo, la más célebre, la del Che Guevara, la del foco guerrillero, un foco guerrillero puede galvanizar desde su praxis vanguardista iluminista la sociedad, al igual que las guerrillas en nuestro país Colombia, las FARC, el ELN, etc. Marx, en ningún momento consideraba la violencia foquista.

Para Marx, la violencia es siempre la violencia de las masas, la violencia se encarna en las masas. En este sentido entendieron muy mal a Marx o no fueron marxistas quienes incurrieron en la violencia foquista. Marx siempre habló de una violencia que fuera acompañada por las masas, es decir, por el proletariado.

Para mí, el Che es un gran personaje. Pero en relación con el foco guerrillero está equivocado, cuando las masas son dejadas de lado cualquier operativo revolucionario se extravía, como se extravió en Colombia desde los 70, cuando pensaron en ellos mismos y no en el pueblo. Ahora, lo notable del Che, es que dijo “hay que hacer el foco guerrillero, hay que hacerlo en Bolivia” y él fue a Bolivia, infortunadamente no tuvo eco. Lo lamentable de los grupos guerrilleros colombianos, del Comando central, es que decían hay que hacer la contraofensiva o hay que hacer el foco y lo hacían desde Cuba o desde las fronteras, ellos no intervenían solo daban órdenes. Los únicos Marulanda o el cura Pérez, de resto mandaban a milicianos o reclutaban a niños y mujeres a hacer lo que ellos no eran capaces de hacer.

Terminemos recordando esto, para Marx la violencia siempre está protagonizada por el pueblo, por las masas.