domingo, 25 de octubre de 2020

LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y FRATELLI TUTTI - SEGUNDA PARTE

 Ahora bien, sólo desde la verdad histórica de los hechos podrán hacer el esfuerzo perseverante y largo de comprenderse mutuamente y de intentar una nueva síntesis para el bien de todos. La realidad es que «el proceso de paz es un compromiso constante en el tiempo. Es un trabajo paciente que busca la verdad y la justicia, que honra la memoria de las víctimas y que se abre, paso a paso, a una esperanza común, más fuerte que la venganza. Pero es muy difícil lo que plantea el padre jesuita Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, en entrevista publicada el 12 de octubre de 2020, por María Isabel Rueda en el periódico El Tiempo: “Nosotros acogemos la decisión de las Farc de aceptar la responsabilidad, públicamente, del magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. E igualmente invitamos a la sociedad a acoger, con el beneficio de la confianza, a los perpetradores o victimarios que reconocen públicamente responsabilidad y verdad.” Ya que frente a este caso no se ve que se honre la memoria de las víctimas, cuando las Farc en su momento, se negaron a reconocer las violaciones y abortos de mujeres al interior del grupo guerrillero y mucho menos el reconocimiento del reclutamiento forzado de menores en las filas de ellos. Así, es muy difícil dar el beneficio de la confianza. Sin embargo, hay que seguir insistiendo en la verdad y la justicia de la mano de la misericordia.

En efecto, “la verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. Las tres juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas. […] La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón. Verdad es contar a las familias desgarradas por el dolor lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos. […] Cada violencia cometida contra un ser humano es una herida en la carne de la humanidad; cada muerte violenta nos disminuye como personas. […] La violencia engendra violencia, el odio engendra más odio, y la muerte más muerte. Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible”.

Una cosa es aceptar ser responsables ante el país y ante las víctimas, y otra cosa es el aporte a la verdad. La diferencia en el paso dado por la Farc es que es un aporte en justicia y verdad en el que no se señala el crimen del otro, sino al crimen de uno mismo. Esto es reconocimiento. Hacen un acto libre. Un acto que solo los compromete a ellos. Cabe preguntarse si este acto de verdad y de justicia va acompañado de misericordia.

El camino hacia una mejor convivencia implica siempre reconocer la posibilidad de que el otro aporte una perspectiva legítima, al menos en parte, algo que pueda ser rescatado, aun cuando se haya equivocado o haya actuado mal.

El esfuerzo duro por superar lo que nos divide sin perder la identidad de cada uno, supone que en todos permanezca vivo un básico sentimiento de pertenencia.

No hay punto final en la construcción de la paz social de un país, sino que es una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos. Trabajo que nos pide no decaer en el esfuerzo por construir la unidad de la nación y, a pesar de los obstáculos, diferencias y distintos enfoques sobre la manera de lograr la convivencia pacífica, persistir en la lucha para favorecer la cultura del encuentro, que exige colocar en el centro de toda acción política, social y económica, a la persona humana, su altísima dignidad, y el respeto por el bien común. Que este esfuerzo nos haga huir de toda tentación de venganza y búsqueda de intereses sólo particulares y a corto plazo.

Quienes pretenden pacificar a una sociedad no deben olvidar que la inequidad y la falta de un desarrollo humano integral no permiten generar paz.

Algunos prefieren no hablar de reconciliación porque entienden que el conflicto, la violencia y las rupturas son parte del funcionamiento normal de una sociedad.

Otros creen que la reconciliación es cosa de débiles, que no son capaces de un diálogo hasta el fondo, y por eso optan por escapar de los problemas disimulando las injusticias. Incapaces de enfrentar los problemas, eligen una paz aparente.

No se trata de proponer un perdón renunciando a los propios derechos ante un poderoso corrupto, ante un criminal o ante alguien que degrada nuestra dignidad. Estamos llamados a amar a todos, sin excepción, pero amar a un opresor no es consentir que siga siendo así; tampoco es hacerle pensar que lo que él hace es aceptable. Al contrario, amarlo bien es buscar de distintas maneras que deje de oprimir, es quitarle ese poder que no sabe utilizar y que lo desfigura como ser humano. Perdonar no quiere decir permitir que sigan pisoteando la propia dignidad y la de los demás, o dejar que un criminal continúe haciendo daño.

Pero la verdadera reconciliación no escapa del conflicto sino que se logra en el conflicto, superándolo a través del diálogo y de la negociación transparente, sincera y paciente. La lucha entre diversos sectores «siempre que se abstenga de enemistades y de odio mutuo, insensiblemente se convierte en una honesta discusión, fundada en el amor a la justicia». Así lo plantea el padre de Roux: “No sabemos cuál es el aporte a la verdad que va a hacer las Farc; lo único que sabemos es que ha aceptado responsabilidades y que se ha comprometido a aportar verdad. Esa verdad, en lo que hace, no a lo jurídico, sino a lo histórico, a lo contextual, la vamos a contrastar con otros aportes, como los que pueda hacer Samper, o la familia Gómez Hurtado o la misma Farc.”

A quien sufrió mucho de manera injusta y cruel, no se le debe exigir una especie de “perdón social”. La reconciliación es un hecho personal, y nadie puede imponerla al conjunto de una sociedad, aun cuando deba promoverla. En el ámbito estrictamente personal, con una decisión libre y generosa, alguien puede renunciar a exigir un castigo (cf. Mt 5,44-46), aunque la sociedad y su justicia legítimamente lo busquen. Pero no es posible decretar una “reconciliación general”, pretendiendo cerrar por decreto las heridas o cubrir las injusticias con un manto de olvido.

La Comisión tiene la obligación de recibir, y recibir bien, a todos los que quieren contribuir con sus aportes a la verdad en el conflicto. Recibir y entender no significa estar de acuerdo con las personas que se reciben. Es la verdad de ellos, no la verdad de la Comisión, que está obligada a contrastar esos aportes para llegar a los juicios históricos, humanos y éticos de la Comisión.

Una vez más “no podemos permitir que las actuales y nuevas generaciones pierdan la memoria de lo acontecido, esa memoria que es garante y estímulo para construir un futuro más justo y más fraterno”. Tampoco deben olvidarse las persecuciones, el tráfico de esclavos y las matanzas étnicas que ocurrieron y ocurren en diversos países, y tantos otros hechos históricos que nos avergüenzan de ser humanos. Deben ser recordados siempre, una y otra vez, sin cansarnos ni anestesiarnos.

Así lo reconoce, el padre de Roux, presidente de la Comisión: “El lugar de las víctimas es prioridad para la Comisión. Un acto de estos sin haberlo conversado con las víctimas produce una revictimización: el dolor, la indignación, la incertidumbre, el grito de la justicia buscada. El reconocimiento de las Farc es el resultado de un proceso, pero en ese proceso justamente es muy importante, antes de que un responsable salga a decir en público que acepta una responsabilidad, la conversación en privado y crudo con las víctimas (siempre y cuando las víctimas lo quieran), con las familias afectadas, y escucharlas sobre lo que sienten ante eso. Escuchar su indignación, su sufrimiento, su grito de justicia. Para nosotros, la verdad está basada en las víctimas. Desde allá es que nos importa recibirla y escucharla.”

Es fácil hoy caer en la tentación de dar vuelta la página diciendo que ya hace mucho tiempo que sucedió y que hay que mirar hacia adelante. ¡No, por Dios! Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa. Necesitamos mantener “viva la llama de la conciencia colectiva, testificando a las generaciones venideras el horror de lo que sucedió” que “despierta y preserva de esta manera el recuerdo de las víctimas, para que la conciencia humana se fortalezca cada vez más contra todo deseo de dominación y destrucción”.

El perdón no implica olvido. Decimos más bien que cuando hay algo que de ninguna manera puede ser negado, relativizado o disimulado, sin embargo, podemos perdonar. Cuando hay algo que jamás debe ser tolerado, justificado o excusado, sin embargo, podemos perdonar. Cuando hay algo que por ninguna razón debemos permitirnos olvidar, sin embargo, podemos perdonar. El perdón libre y sincero es una grandeza que refleja la inmensidad del perdón divino. Si el perdón es gratuito, entonces puede perdonarse aun a quien se resiste al arrepentimiento y es incapaz de pedir perdón.

Tampoco estamos hablando de impunidad. Pero la justicia sólo se busca adecuadamente por amor a la justicia misma, por respeto a las víctimas, para prevenir nuevos crímenes y en orden a preservar el bien común, no como una supuesta descarga de la propia ira. El perdón es precisamente lo que permite buscar la justicia sin caer en el círculo vicioso de la venganza ni en la injusticia del olvido.

Si no nos creemos, no hay nada que hacer. Y por eso nosotros tenemos estas obligaciones: esclarecer lo que pasó, dignificar a las víctimas, invitar a los responsables a aceptar responsabilidades, trabajar por la convivencia y la reconciliación y presentar caminos de no repetición. Es nuestra obligación invitar a la sociedad a que seamos muy serios en esto y a que creamos los unos en los otros. Si no creemos, no nos queda sino armarnos todos, y no habrá posibilidad de paz.

La violencia ejercida desde las estructuras y el poder del Estado no está en el mismo nivel de la violencia de grupos particulares. De todos modos, no se puede pretender que sólo se recuerden los sufrimientos injustos de una sola de las partes. Como enseñaron los Obispos de Croacia, “nosotros debemos a toda víctima inocente el mismo respeto. No puede haber aquí diferencias raciales, confesionales, nacionales o políticas”.

No nos quedemos en discusiones teóricas, tomemos contacto con las heridas, toquemos la carne de los perjudicados. Volvamos a contemplar a tantos civiles masacrados como “daños colaterales”. Preguntemos a las víctimas. Prestemos atención a los prófugos, a los que sufrieron la radiación atómica o los ataques químicos, a las mujeres que perdieron sus hijos, a los niños mutilados o privados de su infancia. Prestemos atención a la verdad de esas víctimas de la violencia, miremos la realidad desde sus ojos y escuchemos sus relatos con el corazón abierto. Así podremos reconocer el abismo del mal en el corazón de la guerra y no nos perturbará que nos traten de ingenuos por elegir la paz.

miércoles, 21 de octubre de 2020

LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y FRATELLI TUTTI - Primera parte

El presente escrito pretende dar unas notas personales (con base en citas textuales de la Encíclica Fratelli Tutti) frente al papel de la Comisión de la Verdad, en Colombia, a la luz de la reciente publicación de la Encíclica del Papa Francisco, el 3 de octubre de 2020. 

Estas acotaciones se realizarán, en su primera parte, desde el auténtico diálogo social y, en su segunda parte, desde los caminos de reencuentro y de la verdad.

***


Iniciemos diciendo que Francisco plantea que acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo “dialogar”. Para encontrarnos y ayudarnos mutuamente necesitamos dialogar.

Algunos tratan de huir de la realidad refugiándose en mundos privados, y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones, el diálogo al interior de la Comisión de la Verdad, el diálogo en el pueblo, porque todos somos pueblo, la capacidad de dar y recibir, permaneciendo abiertos a la verdad.

Se suele confundir el diálogo con algo muy diferente: un febril intercambio de opiniones en las redes sociales, muchas veces orientado por información mediática no siempre confiable o por la temible post-verdad. Son sólo monólogos que proceden paralelos, quizás imponiéndose a la atención de los demás por sus tonos altos o agresivos.

El auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos. Desde su identidad, el otro tiene algo para aportar, y es deseable que profundice y exponga su propia posición para que el debate público sea más completo todavía.

Hoy existe la convicción de que, además de los desarrollos científicos especializados, es necesaria la comunicación entre disciplinas, puesto que, la realidad – y no solo la realidad, sino la verdad misma – es una, aunque pueda ser abordada desde distintas perspectivas y con diferentes metodologías.

El relativismo no es la solución. Envuelto detrás de una supuesta tolerancia, termina facilitando que los valores morales sean interpretados por los poderosos según las conveniencias del momento.

Lo que llamamos “verdad” no es sólo la difusión de hechos que realiza el periodismo. Es ante todo la búsqueda de los fundamentos más sólidos que están detrás de nuestras opciones y también de nuestras leyes.

Al relativismo se suma el riesgo de que el poderoso o el más hábil termine imponiendo una supuesta verdad, lo que se conoce, hoy día, como post-verdad.

No existen el bien y el mal en sí, sino solamente un cálculo de ventajas y desventajas. El desplazamiento de la razón moral trae como consecuencia que el derecho no puede referirse a una concepción fundamental de justicia, sino que se convierte en el espejo de las ideas dominantes. Entramos aquí en una degradación: ir “nivelando hacia abajo” por medio de un consenso superficial y negociador.

En una sociedad pluralista, el diálogo es el camino más adecuado para llegar a reconocer aquello que debe ser siempre afirmado y respetado, y que está más allá del consenso circunstancial. Hablamos de un diálogo que necesita ser enriquecido e iluminado por razones, por argumentos racionales, por variedad de perspectivas, por aportes de diversos saberes y puntos de vista, y que no excluye la convicción de que es posible llegar a algunas verdades elementales que deben y deberán ser siempre sostenidas. 


sábado, 17 de octubre de 2020

FRATELLI TUTTI Y LA MINGA INDÍGENA

 

El presente escrito pretende dar unas notas personales (con base en citas textuales de la Encíclica Fratelli Tutti) frente al papel de la Minga indígena, en Colombia, a la luz de la reciente publicación de la Encíclica del Papa Francisco, el 3 de octubre de 2020.

***

Algunos tratan de huir de la realidad refugiándose en mundos privados, y otros la enfrentan con violencia destructiva, pero «entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo. El diálogo entre las generaciones, el diálogo entre gobierno y movimientos sociales, el diálogo en el pueblo, porque todos somos pueblo, la capacidad de dar y recibir, permaneciendo abiertos a la verdad.

La palabra “cultura” indica algo que ha penetrado en el pueblo, en sus convicciones más entrañables y en su estilo de vida. Por ello, la Minga Indígena es “cultura”. Si hablamos de una “cultura” en el pueblo, eso es más que una idea o una abstracción. Incluye las ganas, el entusiasmo y finalmente una forma de vivir que caracteriza a ese conjunto humano. Entonces, hablar de “cultura del encuentro” significa que como pueblo nos apasiona intentar encontrarnos, buscar puntos de contacto, tender puentes, proyectar algo que incluya a todos.

Ignorar la existencia y los derechos de los otros, tarde o temprano provoca alguna forma de violencia, muchas veces inesperada. Tal vez, es lo que realiza el presidente Duque, al negarse hablar con los indígenas. Los sueños de la libertad, la igualdad y la fraternidad pueden quedar en el nivel de las meras formalidades, porque no son efectivamente para todos.

Un encuentro social real pone en verdadero diálogo las grandes formas culturales que representan a la mayoría de la población.

Por consiguiente, un pacto social realista e inclusivo debe ser también un “pacto cultural”, que respete y asuma las diversas cosmovisiones, culturas o estilos de vida que coexisten en la sociedad.

La intolerancia y el desprecio ante las culturas populares indígenas es una verdadera forma de violencia, propia de los “eticistas” sin bondad que viven juzgando a los demás, como lo han mostrado algunos por estos días. Pero ningún cambio auténtico, profundo y estable es posible si no se realiza a partir de las diversas culturas, principalmente de los pobres. Un pacto cultural supone renunciar a entender la identidad de un lugar de manera monolítica, y exige respetar la diversidad ofreciéndole caminos de promoción y de integración social.

El individualismo consumista provoca mucho atropello. Los demás, líderes sociales y el pueblo en general, se convierten en meros obstáculos para la propia tranquilidad placentera. Entonces se los termina tratando como molestias y la agresividad crece.

Sin embargo, todavía es posible optar por el cultivo de la amabilidad. Hay personas que lo hacen y se convierten en estrellas en medio de la oscuridad.

La amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los otros también tienen derecho a ser felices.


Imagen tomada de semana.com

sábado, 25 de julio de 2020

REMEMBRANZA PERSONAL DE MIS ABUELOS


Los abuelos, esos adultos mayores, que para muchos hoy día son una carga, tienen mucho por enseñarnos.


De mi abuelo Efrén aprendí la reciedumbre, fue arriero, trabajó con correos de Colombia, llevando cartas y encomiendas por las montañas de Cundinamarca. Un día cuando llegué por primera vez de hacer la caminata Subachoque - San Francisco por El Tablazo, estando en el Colegio Champagnat del que me gradué, le dije que las personas que habían colocado la imagen de la Virgen y la antena que se ve en la cima del Tablazo debieron ser unos duros. A lo que me respondió escuetamente "Yo fui uno de ellos". Claro, él era natural de San Francisco. Desde allí lo admiré en silencio y cada vez que podía lo escuchaba con atención. Hasta que se fue de la casa, más bien lo sacaron.

De mi abuela Cecilia, aprendí la entereza, la dedicación y, gracias a ella, también, me formé en espiritualidad, me dio a conocer la religión católica. Lo mejor que pude heredar de ella. También se fue de la casa.

¡Qué fortaleza la de ellos dos! pues sus muertes no fueron fáciles, aguantaron con paciencia sus dolores hasta que no pudieron más. Él de úlceras en el sistema  digestivo, lo que recuerdo fue que me contaron que estaba en la casa de Kennedy en su habitación y de un momento a otro vómito sangre, untando las paredes y ya venía con sus padecimientos previos. La atención de él fue mejor que la de mi abuela, ya que mi primo Fabián trabajaba en el Hospital San José, donde tuvo una buena asistencia. Mi abuela soportó tres derrames cada uno la diezmaba, pero aún seguía mostrando su entereza. Murió en un corredor frío del Hospital San Pedro Claver (Hoy Méderi) esperando un cuarto que no llegó.

En ambas ocasiones le dije a mi mamá que los trajeran a casa, que murieran en familia, pero como era un niño mi voz no valía, no retumbó.

De vez en cuando, le reprochaba a mi mamá, el hecho de que se hubieran ido de casa. Siempre le dije, en esas ocasiones que salía el tema, primero están los padres que los hijos, aun más los abuelos, sin ellos no seríamos lo que somos, en la gran mayoría de casos. No sé cuál fue la razón para que mi mamá no los tuviera en casa. Más bien, si la sé. Porque de esa misma manera a mi mamá la trato. Y es algo que llevo en mi interior y que ya perdoné.

Para terminar, antes de morir mi abuela, a pocos días de su tercer derrame. Yo estaba en Undécimo, a punto de graduarme y ser bachiller. No sé porqué, pero en una de mis visitas a la casa de Kennedy donde vivía con mi tía Ana y mi prima Dolly y con mi tío Luis y Pili su señora y mis Primas Fernanda y Johanna, me le acerqué y le dije al oído no te vayas hasta que veas y te presente mi diploma de  bachiller.

Me gradué el 28 de noviembre del 94, a los dos días fui y se lo mostré. Mi abuela se fue en diciembre de ese año, el 17, para la celebración del cumpleaños de mi prima Fernanda, ella cumplía en junio pero mi tío quiso celebrar la fiesta ese sábado. Fiesta que no se hizo.

Este pedazo de alma lo escribo a manera de exorcismo, un día antes del 26 de julio, día que se celebra y se conmemora a los padres de la Virgen María. Abuelos de Jesús. 

San Joaquín y Santa Ana.

Bogotá, D. C., 25 de julio de 2020.

domingo, 1 de marzo de 2020

ERNESTO CARDENAL, UN MÁRTIR DE NUESTRO TIEMPO

Dedicado a Ernesto Cardenal en su muerte, 
1 de marzo de 2020



Llega tarde el levantamiento de la censura puesta por la Iglesia, en el papado de s.s. San Juan Pablo II, quien lo suspendió “A divinis” en 1984. Y fue expulsado de la Compañía de Jesús por esto mismo. Es entendible la postura del Papa, ya que en aquella época, los 70’s y 80’s, el comunismo reinaba en varios países. Doctrina que para la Iglesia ha sido, es y será una herejía. Y a este tipo de ideología se suscribió Ernesto Cardenal.  

Cabe anotar que esta censura la recibe en obediencia y fue resaltada por el Papa Francisco, el lunes 11 de febrero de 2019, el cual valoró que "el religioso aceptó la pena canónica que le fue impuesta y se ha atenido siempre a ella, sin llevar a cabo ninguna actividad pastoral. Además había abandonado desde hace muchos años todo compromiso político", explicó Stanislaw Waldemar Sommertag, nuncio apostólico en Nicaragua, cuando anunció el indulto papal.

Sin embargo, el Papa Francisco, quien entiende perfectamente la postura de Cardenal, pues en su época juvenil vivió la dictadura peronista en la Argentina y conoce muy bien la situación del pueblo y de los indígenas en Latinoamérica. Le concede el indulto "de todas las censuras canónicas". Este lo recibe en febrero de 2019, 35 años después de su censura. Quien el domingo 17 de febrero de 2019, concelebra su primera eucaristía con el nuncio apostólico (Stanislaw Waldemar Sommertag), al final Cardenal le dedicó unas líneas al papa Francisco: “Agradezco la bendición que recibo amorosamente". 

Desde que Ernesto Cardenal inició su actividad revolucionaria funda una comunidad cristiana en el archipiélago de Solentiname, empieza su persecución en cabeza de la dictadura de la dinastía Somoza, en principio, comunidad que fue “destruida por orden de Somoza Debayle. Hay mucho de esa experiencia en la forma como el poeta habla de las misiones jesuíticas del Paraguay: una “utopía en la selva”, animada por una espiritualidad económica, artística y popular”, en donde el centro de la vida era el Evangelio y lo que deseaba era desarrollar un socialismo cristiano al estilo de Lech Walesa y Solidaridad en Polonia a principios de los 80’s. Por ello, Cardenal repetía una y otra vez, lo que dijo el Patriarca Máximo IV en el Concilio Vaticano II: ...el verdadero socialismo está en el cristianismo integralmente vivido, en el justo reparto de bienes, en la igualdad fundamental de todos. 

Algunos detractores de Ernesto Cardenal, argumentan que justificaba el empleo de la violencia, pero a él le gustaba “citar a Gandhi, filón de inspiración para los practicantes de la no-violencia, cuando dijo que la no-violencia es preferible a la violencia, pero la violencia es preferible a la cobardía.” Además, es conforme a lo que planteaba Santo Tomás de Aquino cuando habla de las leyes injustas, al presentarse una ley que no es justa y causa daño en las personas no hay que bajar la cabeza y aceptarla, ya que estamos en este mundo para sufrir (cf. San Agustín de Hipona). Todo lo contrario, cuando la ley es inequitativa e injusta y agotados todos los caminos, no queda más que la revolución.

Y por ello, lo que pasó con Cardenal y su comunidad, para la Iglesia es persecución. Así, se convierte en un Mártir de la Iglesia. 

El canto que le hacía en sus poesías al amor físico, después de integrarse “a la abadía trapense de nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky, donde Thomas Merton se convirtió en su padre espiritual. Vida en el amor, un libro de meditaciones, hunde sus raíces en aquellos años. El amor a la belleza se convierte en amor a Dios”, se realiza plenamente en El Amor de los amores. 

El Amor esencial tema que se vislumbra en obras como Canto cósmico y Telescopio en la noche oscura, vincula el gemido de la sociedad en espera de la justicia al ansia de todo lo existente: “La revolución es también de lagos, ríos, arboles, animales”. En ella retoma la idea central de su poesía: “¡Amor esencial que estás en el corazón del universo!”. 

Su lucha lo convierte en uno de los grandes representantes de la Teología de la Liberación en América Latina. Y repito, su persecución desde aquel entonces, en un Mártir de la Iglesia.

Y luego, con Daniel Ortega, en el triunfo del sandinismo, su relación con él fue distanciándose desde 1994, Cardenal se fue convirtiendo en uno de los críticos más fuertes, tanto así, que en la posesión del presidente de Uruguay, en la que no asistió Ortega, y en donde recibieron a Ernesto como un héroe, le preguntaron sobre Ortega, a lo que respondió: “Es un ladrón. En Nicaragua no hay nada de revolución, no hay nada de sandinismo, sólo traiciones”. Situación que se agrava más con la publicación de su libro “Le revolución perdida” en 2004. 

Consecuencia de esto fue “la reactivación de un caso que fue finiquitado en el 2010 con un fallo que exoneraba a Cardenal y establecía el cese de toda persecución en su contra. "Creemos que sus posiciones valientes, directas y críticas a la situación de Nicaragua bajo el gobierno, desde 2007, de Daniel Ortega, son las que le han causado perjuicios y persecución" al poeta y sacerdote Cardenal, expuso el PEN.”

El PEN, es la organización no gubernamental de periodistas y escritores, capítulo de Nicaragua, - ONG que “se pronunció el lunes 13 de febrero de 2017 en defensa del poeta Ernesto Cardenal, condenado a pagar una millonaria indemnización por un fallo judicial con matiz político.”

El PEN señaló, en aquella época, que: a sus 92 años, un hombre que vive humildemente sin haber acumulado riquezas, no tiene ni los medios, ni el tiempo para enfrentar semejante demanda. De allí que no quede más que suponer que la reactivación del mismo, si no obedece a un craso error legalista, debe achacarse a la persecución del gobierno del presidente Ortega. 

El poeta y sacerdote "ha sido una persona recta e íntegra, dedicada a su arte y opuesto a la manipulación y tergiversación de una Revolución por la que él dio lo mejor de sí", recordó el PEN.

Nuevamente, persecución por actuar conforme al mandato evangélico de las bienaventuranzas. Por lo anterior, la Iglesia debería considerar su continua persecución como un martirio en su propia vida. 

Así, el mundo ganó un gran poeta, escritor y crítico, con un sinfín de premios, entre los que se destacan el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2009), el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2012), Premio Internacional Mario Benedetti (2018), en 2010 fue propuesto al Premio Nobel de Literatura por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Su obra traducida a más de 20 idiomas. 

Pero la Iglesia, con la censura papal, perdió (y estoy seguro de ello) un gran sacerdote y no le quita el hecho de ser un santo de nuestro tiempo. 

Referencias bibliográficas

AFP. Periodistas y escritores piden cese de hostigamiento a poeta Ernesto Cardenal. Periódico El Espectador, 14 de febrero 2014.

Castellón, Blanca. El poeta de  la vida. Periódico El Espectador, 21 de octubre de 2008.

EFE. Ernesto Cardenal recibió “amorosamente” el indulto del Papa Francisco. Periódico El Espectador, 21 de febrero de 2019.

Estupiñán, Miguel. Oración por Ernesto Cardenal. Periódico El Espectador, 18 de febrero de 2019.

Estupiñán, Miguel. Fallece el poeta Ernesto Cardenal. Periódico El Espectador, 1 de marzo de 2020.

Márceles Daconte, Eduardo. El día que conocí a Ernesto Cardenal. Periódico El Espectador, 1 de marzo de 2020.

Pardo Barreto, Javier. Contra Ernesto Cardenal. Periódico El Espectador, 21 de octubre de 2008.

Laurentino Rodríguez Contreras
  2 de marzo de 2020  

domingo, 18 de noviembre de 2018

LA BURGUESÍA DESBOCADA

Seguimos con Marx a 200 años de su natalicio.

El “Pathos” de la indignación

En la entrada anterior quedó pendiente algo importante.

En “Introducción a la filosofía del derecho” de Hegel, Marx habla de la crítica como denuncia, es decir, la crítica dice: “Eso está mal”, esa es su denuncia, denuncia una injusticia, la crítica. Pero dice que - va a hablar Marx del “pathos” de la crítica.

Es decir, el “pathos” vendría a ser la pasión que alimenta a la crítica. La crítica no es algo desapasionado no estamos en un quirófano, digamos, no estamos en un mundo aséptico, no contaminado, sin pasiones, por el contrario, esta es una filosofía muy pasional, entonces lo que va a decir Marx es que el “pathos” de la denuncia es la indignación.

¿Qué es el “pathos” de la indignación?

El “pathos” de la indignación es que, en el momento en el que descubrimos nuestra situación de ignominia, no tenemos que descubrirla como, digamos, un sabio descubre algo en su laboratorio. La descubrimos y ese descubrimiento nos llena de indignación. ¿Cómo fue que no descubrimos esto antes? Bueno, no importa, lo hemos descubierto ahora. Pero esto es indignante porque hay un momento en que los hombres tienen que decir que no. Este es el “pathos” de la indignación.

Por ejemplo, he aquí una pregunta incómoda. Sumamente incómoda, para todos nosotros, colombianos, que vivimos la década del noventa bajo un gobierno que todos recordamos ¿dónde estuvo el “pathos” de la indignación? ¿Por qué no nos indignamos más si todo era tan evidente si se robaban el país, si lo regalaban, si estaba a la vista de todos? ¿Por qué el “pathos” de la indignación estuvo ausente?

El “pathos” de la indignación cubre todos los aspectos históricos. Uno no solo se indigna con las injusticias del capitalismo, como Marx, se indigna, también, con las injusticias cometidas por quienes pretendieron realizar los sueños de Marx.

Quienes pretendieron realizar esto, lo hicieron en la Unión Soviética, en China o en Cuba.

Tomaré el ejemplo de la Unión Soviética, qué pasó hay, ¿Por qué los socialismos del siglo XX tan mal realizaron el sueño de una sociedad igualitaria sin oprimidos no opresores? ¿Por qué no se realizó ese sueño?

No se realizó porque hubo el concepto de vanguardia, no dejó de estar ausente, las masas no fueron protagonistas, fueron protagonistas las vanguardias.

Las vanguardias suelen ser las que se sienten dueñas de la verdad ideológica, de la ideología, de la verdad revolucionaria. Cuando las vanguardias se sienten dueñas de la verdad revolucionaria, crean el partido de la vanguardia.  El partido de la vanguardia es ese partido formado por aquellos que tienen la  ideología revolucionaria y que consideran que las masas no la tienen y que ellos deben llevar adelante una función educadora sobre las  masas desde el partido revolucionario y con la ideología revolucionaria. Ocurre y ha ocurrido, en la Unión Soviética, por ejemplo, que el partido de la vanguardia revolucionaria cosifica la ideología, es decir, hace de la ideología un dogma perteneciente a unos pocos elegidos. Estos pocos elegidos se transforman en la burocracia del partido. La burocracia del partido es la que luego administra el dogma ideológico al cual ya toda la sociedad tiene que someterse. Finalmente, el partido dogmático de la vanguardia dogmática elige a su líder y ahí aparece el culto a la personalidad, aparece la figura del dictador revolucionario. Lo mismo pasó en China, en Cuba y está pasando en Venezuela.

La Revolución Cubana triunfa en enero de 1959 y abre una aurora de esperanzas en América Latina, estamos ya en el siglo XXI y digamos, la figura emblemática sigue siendo la de Castro, quien, para mi total desolación y repulsa, hace pocos años ordenó fusilamientos.

Marx, ¿alaba a la burguesía?

Retomemos el “Manifiesto Comunista” de Karl Marx. Marx escribió este texto o lo firma junto con Engels, pero se lo atribuimos a Marx. Es un texto importantísimo que le es encomendado a Marx por la Liga de los Comunistas, es un texto militante, es un texto escrito en un momento álgido de Europa en el cual Marx revela un optimismo histórico notable que ojalá pudiéramos tenerlo nosotros hoy.

Marx era un hombre afortunado, Marx era un hombre que todavía creía que el proletariado iba a enterrar a la burguesía. Nosotros, hoy, estamos verificando que el proletariado no solo no enterró a la burguesía, sino que la burguesía ha enterrado al proletariado y que, en principio, lo ha lanzado a los márgenes, lo ha quitado de la esfera del trabajo y no tenemos sujeto histórico que venga a redimir la historia que vivimos, que venga a ponerla en orden, que venga a encarnar nuestro sueño, digamos, como el proletariado encarnó los sueños históricos de Marx. Entonces, el “Manifiesto Comunista”, digámoslo así, es un texto que expresa el profestismo de Marx. Marx aparece aquí como un profeta de la historia, es el hombre que dice que hay dos clases, ese es el comienzo de la primera parte del Manifiesto. Hay dos clases: la burguesía y el proletariado. Hay una dialéctica histórica, hay algo que se realiza internamente en la historia y es la dialéctica de la historia. “Esa dialéctica viene funcionando así”, va a decir Marx.

La burguesía ha liquidado todas las formas feudales de producción y ha generado al proletariado industrial. Este proletariado industrial va a ser la clase revolucionaria que va a terminar con el orden burgués capitalista y va a instaurar un nuevo orden de igualdad. Aquí hay, un paso delicadísimo, Marx, para que el proletariado surja, necesita que la burguesía triunfe. La burguesía tiene que triunfar en todas partes para que sea posible el surgimiento del proletariado.  Si la burguesía no triunfa en todo el planeta, el proletariado va a surgir en algunos lados, pero no se va a poder dar la revolución mundial.  Entonces, Marx considera que, para que eso sea posible, la burguesía tiene que triunfar en todas partes. Entonces, va a decir Marshall Berman, en un libro valioso, que es “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, que pareciera que Marx no viene a enterrar a la burguesía, sino a alabarla. Marx alaba a la burguesía, en efecto, lean ya el “Manifiesto Comunista”, pocos le han cantado loas tan brillantemente como Karl Marx, quien se presentó para enterrarla.

Pero, como Marx, necesita, insisto, que la burguesía triunfe para que el proletariado emerja y aniquile a la burguesía, Marx se enamora de la burguesía. Sé que lo que estoy diciendo es un poco exagerado.

Entonces, comienza a analizar la dinámica de esta clase social que es la burguesía. “La burguesía, dice Marx, es la clase más revolucionaria de la historia”. Porque la burguesía ha liquidado todo, ha liquidado fundamentalmente, al mundo medioeval y ha liquidado al mundo feudal. Ustedes piensen en lo que era un feudo. Un feudo era un espacio limitado en el cual había un señor feudal y estaban los siervos de la gleba, que trabajaban para el señor feudal, pero era una estructura cerrada en sí misma. En cambio, los burgos comienzan a comerciar entre ellos, los feudos no comercian entre ellos, los burgos sí comercian entre ellos. Es decir, la burguesía es siempre expansiva. Para decirlo con una palabra de hoy, la burguesía es siempre globalizadora y la gran globalización de la burguesía es el descubrimiento de América, ahí la burguesía crea un mundo, ahí un mundo por la burguesía, la burguesía es la primera que crea un mundo, un sistema mundo, o sea que la burguesía nace como clase globalizadora.

Este mundo que crea la burguesía es un mundo de mercancías y la burguesía, de ahí, en adelante, constantemente, comienza a destruirlo todo: entra en la India, entra en China y esto es lo notable de Marx. ¿Qué va a decir Marx de las atrocidades que los ingleses hacen en la India? También en la China, desde luego, pero Marx se ocupa mucho de la India, tiene dos textos fundamentales: “La dominación británica en la India” y  “Futuros resultados de la dominación británica en la India”. En estos dos textos, tiene muchos otros más, sé que algunos van a decir “ya está tomando esos textos, que son los peores de Marx, y bueno, al fin y al cabo, son dos textitos nada más”. No, hay un corpus importante de textos sobre el colonialismo de Marx y hay un texto terrible de Marx sobre Bolívar. Marx estaba contra Bolívar, porque, justamente, Marx no quería que América Latina fuera independiente de Inglaterra porque eso iba a retrasar el desarrollo de la burguesía. En cambio, si Inglaterra invadía a América Latina, iba a instaurar cuanto antes aquí el sistema de producción capitalista y ahí iba a surgir el proletariado, que iba a liberar a América Latina. En consecuencia, Marx está en contra de Bolívar.

Por ejemplo, en la batalla de El álamo, donde los norteamericanos van a conquistar Texas, Marx hubiera estado al lado de John Wayne y habría dicho: “Mire, usted es un cerdo capitalista, usted tiene que triunfar aquí, imponer el sistema, el moderno sistema de producción capitalista para que surjan los proletarios y hagan la revolución”. “No es mi propósito” le diría John Wayne. Marx le diría: “Bueno, a mí no me importa su propósito, me importa lo objetivo que usted desarrolla en la historia. Para mí, lo que usted está realizando en la historia son los fines del sistema de producción capitalista. Este sistema de producción capitalista tiene que imponerse en todos lados y también en la India al costo que sea”. “¿Qué importan los estragos si los frutos son placeres? ¿No mató a miles de seres Tamerlán en su reinado?”. Es un poema de Goethe que cita Marx.

O sea, los estragos no importan, lo que importa es que entre el modo de producción capitalista porque de ahí, van a surgir los proletarios que van a liberar a la India. Estamos esperando eso.

¿Qué lectura hicieron de Marx los pensadores marxistas colombianos?

Los seguidores de Marx, en Colombia, que nunca se distinguieron por su creatividad sino que, digamos, copiaron mecánicamente las verdades del maestro, se basaron en estos escritos de Marx sobre el colonialismo para interpretar la historia colombiana. Al basarse en estos escritos de Marx, creo que lo único que hicieron fue construir una ciudad importadora de la manufactura británica y exportadora de los granos y las vacas, es decir, un esquema de monoproducción y no desarrollo industrial. Un capitalismo que no desarrolla industrias no es capitalismo, es un capitalismo totalmente primitivo, dependiente de la fructificación de la tierra. Apenas ese esquema entró en conflicto con la crisis del 29, bueno, colapsó la Colombia próspera de nuestros abuelos.

Los pensadores marxistas colombianos tomaron el esquema de Marx y se preguntaron quienes representan el capitalismo en Colombia. Bueno, Bogotá, es decir, las clases ilustradas por la razón ilustrada, la burguesía, no esos harapientos caudillos de la clase inferior. Es el esquema que desarrolla Marroquín en “El Moro”, el esquema civilización – barbarie, donde la civilización es el hombre, el amo, el dueño y la barbarie está representada en los caballos.

Los pensadores marxistas siguieron este esquema extraído de los escritos de Marx sobre el colonialismo, es decir, allí, donde entra la clase burguesa ilustrada, entra el capitalismo. Todos esos contendientes de un país del interior, eso es la barbarie.

Esta concepción que tiene Marx de la historia, como que la burguesía capitalista tiene que adueñarse de toda la territorialidad del planeta para que, de ella, surja el proletariado revolucionario condenó al mundo colonial a tener que esperar ser conquistado por las burguesías de los países metropolitanos, de los países centrales. Entonces, Marx se condenó así mismo a apoyar todo avance de la burguesía colonizadora en los países coloniales. Este es uno de sus más gruesos errores.

La burguesía, ¿aprendiz de hechicero?

Lo que Marx dice, es que la burguesía capitalista desarrolla unas potencias económicas tan poderosas, que, finalmente, no las va a poder controlar. Lo que Marx está diciendo es que la burguesía capitalista es como el aprendiz de hechicero.  Yo creo, que Walt Disney pensó muy poco en Marx, pero, sin embargo, hizo uno de los dibujos animados más marxistas que se han hecho y de los mejores.  Es el aprendiz de hechicero que está en la película “Fantasía”, de Walt Disney, que, en cualquier momento, aparece. No sé si ustedes piensan como yo, pero yo creo que, si no lo descongelaron todavía, lo están por descongelar. En cualquier momento, no se sorprendan pero descongelan a Walt Disney, le meten un corazoncito y aparece.

La cosa es así, el aprendiz de hechicero del ratón Mickey, que está basado en una partitura del compositor francés Paul Dukas, que está basada, a su vez, en un poema de Goethe. Se va a dormir el brujo y Mickey le roba el bonete, se pone el bonete y empieza a hacer locuras como, diría Marx, la burguesía. La burguesía sigue creciendo, sigue creciendo, sigue creciendo, ¿Quién va a detener a este monstruo que no puede controlarse a sí mismo y sigue creciendo? Bueno, lo mismo hace Mickey. Mickey desata una hiperproducción de escobas.  Estas escobas no se detienen nunca y cuando, corta una, aparece otra y otra.  Esta es la pesadilla del aprendiz de hechicero, que no puede controlar aquello que ha desatado, no puede controlar lo que desató. Marx va a decir de la burguesía que la burguesía no puede controlar l que desató. Traigámoslo al día de hoy, ¿ustedes creen que la burguesía, o sea, el capitalismo, puede controlar hoy lo que desató? ¿Por qué creen que los musulmanes en cualquier momento incendian París? Porque el neoliberalismo de la democracia de mercado no puede controlar lo que desató.

Desató una exclusión, una marginalidad social incontrolable y, en cualquier momento, es decir, la “negritud” se apodera de las ciudades por eso Bush levanta un muro, porque no puede controlar lo que desató y lo siguen desatando porque insisten en el capitalismo neoliberal, la democracia de mercado, todo eso, que es un sistema de una crueldad infinita porque genera, constantemente, hambrientos, desesperados, moribundos y los genera en la periferia, mientras que, en el centro, la riqueza es cada vez mayor.

Ahora, volvemos a Mickey, es el mago, es decir, este sistema, la burguesía, sigue desarrollándose como Mickey sigue fabricando escobas, pero lo de Mickey termina bien, porque aparece el brujo, lo controla a Mickey, se pone él el bonete de mago y las aguas se aquietan, le da una patada a Mickey, que se va corriendo como un simpático ratoncito y todo vuelve a su cauce.

Bien, ¿quién es en Marx el ratón Mickey? Es el proletariado industrial porque Marx, cuando nos dice que la burguesía ya no sabe contener los conjuros que ha desatado, nos va a tranquilizar y nos va a decir: “Quédense tranquilos, eso lo va a hacer el proletariado. Una vez que el proletariado sepulte a la burguesía, va a instaurar un mundo justo y un mundo racional”. Eso no ocurrió, la burguesía sepultó al proletariado y la burguesía está desbocada en el siglo XXI más que nunca. En lugar de burguesía, se da a sí misma el nombre de neoliberalismo, de democracia liberal de mercado, que es un sistema que concentra y excluye. Al excluir, excluye tanto, que los que viven en la opulencia de la concentración están aterrorizados porque los excluidos son tantos que, en cualquier momento, invaden las ciudades de la opulencia.

En consecuencia, yo creo que hoy vivimos una situación histórica preapocalíptica porque, además, estos tremendos problemas históricos de hoy se van a solucionar con guerras nucleares localizadas, pero ninguna guerra nuclear va a ser localizada por que lo nuclear raramente puede ser localizado.

Esta no es una visión optimista de la historia, pero acá, no regalamos optimismo. Hay determinados problemas ante los cuales las categorías de optimismo o pesimismo son risibles porque acá no es cuestión de ser optimista o pesimista, esto está ocurriendo y, aunque uno sea optimista, no puede dejar de verlo ni puede dejar de señalarlo.

Estamos viendo más que nunca el mundo que Marx anunció en el “Manifiesto Comunista”, que la burguesía no iba a poder controlar. Entonces, este mundo de hoy, aunque Bush y Trump pongan muros, aunque Francia vote a Macron, en lugar del Frente Nacional de Le pen y aunque en Colombia se voten políticas que aseguran la seguridad antes que la cultura porque se vota desde el miedo, desde el miedo de los que tienen, igual va a ser muy difícil, si se sostiene el sistema económico – político de la exclusión, de la marginación que esto se solucione sin un enfrentamiento de características preapocalípticas.

lunes, 14 de mayo de 2018

MARX Y PRAXIS


Lo que nos interesa en esta entrada y en otras que vienen es hablar de Marx desde su pensamiento a 200 años de su natalicio.

Esta primera entrada está dedicada a Marx y la Praxis.

MARX Y EL PENSAMIENTO DE HEGEL

Hablar de Marx en Colombia no es lo mismo que hablar de Marx en la Sorbona o en Cambridge, hablar aquí de Marx suscita inquietud, ya que en el nombre de Marx, las guerrillas campesinas de origen marxistas, el antimarxismo y la lucha contra la subversión marxista fueron ejercidas con una crueldad e impiedad nunca vistas entre 1950 y 2014.

El Capital de Marx, junto con la Riqueza de las naciones de Adam Smith y los Principios de tributación de David Ricardo son los tres libros fundamentales en economía.

Karl Marx es discípulo de Hegel, es el más brillante protagonista de la izquierda hegeliana, hay que ver que conceptos toma Marx de Hegel, todo discípulo toma de su maestro conceptos. Lo deseable es que lo supere y lo deje atrás sino se queda en un comentador. Y Marx realiza su propia creación desde lo económico, lo filosófico y desde la filosofía de la historia.

El concepto principal que toma Marx de Hegel es el de la Negación en la historia. Esto es la dialéctica y Marx lo asocia (aspecto original en Marx) con una determinada clase social que es El Proletariado. Marx toma de Hegel el concepto de Negación porque el proletariado va a negar la burguesía. Negarla, aquí, quiere decir destruirla. Va a hacer una revolución por la cual va a combatir contra el orden burgués, lo va a superar y va a instaurar una sociedad sin clases, una sociedad que Marx va a llamar una Sociedad Genérica, una sociedad en la cual no va a haber explotación del hombre por el hombre.

El concepto de negatividad para Marx va a estar ligado a la praxis del proletariado, a la praxis política, a la praxis social, a la praxis sindical del proletariado.

Si nosotros hablamos filosóficamente, la negación dialéctica en Marx se encarna en el proletariado. Es el proletariado el que va a ejercer la negación sobre la burguesía y de esa negación se va a pasar a una nueva instancia que es el tercer momento de la dialéctica hegeliana, el de la conciliación y en esa nueva instancia, es lo que Marx va a llamar el Comunismo o el Socialismo. En esa instancia las clases habrán sido superadas y se instaurará una sociedad sin explotados ni explotadores (cosa que no se ha visto).

Además, toma de la Dialéctica del Amo y del Esclavo de Hegel el concepto del esclavo trabajador que en Marx es el proletariado trabajador. Es el proletariado industrial, aquel que trabajando, llevando a delante su praxis va a poder revolucionar la historia humana.

MATERIALISMO HISTÓRICO

El Materialismo histórico es la concepción que Marx tiene de la historia. Marx piensa a la historia como una materia, esta es el elemento con el cual el proletariado trabaja. Su filosofía es llamada Materialismo Histórico porque estudia lo concreto de la historia, digamos las relaciones de producción, las clases sociales, los conflictos sociales, las relaciones políticas, los conflictos políticos, todo el infinito orbe de la materialidad de la historia es la materia de esta concepción de la historia, el Materialismo Histórico que Marx desarrolla en varios libros: el Manifiesto Comunista de 1848, es un libro que traza una filosofía de la historia, también está presente en el Capital y en los Elementos de Economía política.

El Materialismo Histórico es ese pensamiento que se ocupa de encontrar en la materia histórica, la materia del pensamiento. El pensamiento piensa la materialidad histórica, ella le da contenido a ese pensamiento y en la materia histórica Marx encuentra dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.

La burguesía ha aniquilado al feudalismo, de modo que ahora la burguesía instaurada en el poder comienza a desarrollar sus industrias, produce lo que se llama la revolución industrial de la burguesía. De esta revolución surge el nuevo sujeto que el marxismo viene a llamar el proletariado industrial.

Mejor dicho, el proletariado industrial británico. Porque lo que hace Marx en el Capital es estudiar el desarrollo capitalista de Inglaterra por ser el país que tiene el desarrollo capitalista más avanzado del momento histórico en que Marx trabaja. Entonces, el sujeto que el marxismo viene a expresar, el sujeto histórico es ese proletariado que la burguesía ha engendrado por su propio desarrollo dialéctico, al negar al feudalismo la burguesía engendra al que va a ser su enterrador.

Entonces Marx dice, el enterrador de la burguesía va a ser el proletariado que la burguesía ha engendrado, vemos cómo funciona la dialéctica, la burguesía ha negado al feudalismo y ha generado al proletariado, el proletariado a su vez negará a la burguesía y finalmente se realizará la síntesis donde ya no habrá clases.

Marx en un texto de juventud de 1843, Introducción a la Filosofía del Derecho de Hegel, desarrolla sus puntos de vista en relación con la filosofía y el proletariado, va a terminar diciendo que la filosofía es la cabeza de la revolución y el proletariado es el corazón de la revolución.

En las primeras páginas de esta Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Marx habrá de volcarse críticamente contra la religión y va a escribir una de las frases más conocidas, más malinterpretadas, más bastardeadas de toda su obra, esta es “La religión es el opio del pueblo”.

Hoy en día se podría decir, internet es el opio del pueblo, es decir, hay muchas maneras de opiar al pueblo. Para Marx, la manera fundamental era la religión. Porque la lucha de Marx, va a hacer que el proletariado, que los humillados de esta tierra tomen conciencia de su situación ignominiosa, dice “yo no puedo decirle a un explotado de esta tierra que le espera el cielo como recompensa, porque entonces él nunca se va a revelar, lo que yo necesito es que la gente se revele contra su situación ignominiosa, pero si les prometo el cielo, para que se van a revelar si tienen la eternidad celestial, para vivir felices”. Lo que Marx dice es que no se trata de ocuparnos del cielo, lo que se trata es de ocuparnos de la tierra, es en la tierra donde los hombre sufren, es en la tierra donde los hombres son humillados y ofendidos, es en la tierra donde la ignominia se hace presente.

FUNCIÓN DE LA FILOSOFÍA

Si la ignominia se hace presente en la tierra, la lucha por superar la ignominia se tiene que dar en la tierra. Es desde esta perspectiva, que Marx dice que la religión, en tanto que les promete a todos el reino de los cielos, es el opio de los pueblos. Porque le está diciendo a todos el sufrimiento que ustedes padecen ahora no tiene importancia porque les espera a todos ustedes el reino de los cielos. Los hombres no pueden pensar en el reino de los cielos, los hombres no pueden esperar a que vengan, diría Marx, los buenos curas a decirles que todo sufrimiento será recompensado en el más allá, porque la lucha tiene que ser dada en el más acá. En consecuencia ese es el concepto que tiene de la religión como opio del pueblo. Es decir, la religión como aquello que adormece las luchas de los hombres en la tierra por superar su indignidad social. Este es el concepto.

Ahora, la filosofía tal como la entiende Marx es una filosofía de la Praxis. ¿Por qué es una filosofía de la Praxis?, porque es una filosofía, un pensar un pensamiento que está destinado a relevar, a llevar a primer plano, a aclarar las injusticias que padecen los hombres y fundamentalmente la clase social del proletariado. Entonces Marx va a decir, tenemos que criticar lo que pasa en la tierra.

La filosofía de la praxis lo que plantea, es que hay que revolucionar las estructuras por las cuales son sometidos y esas estructuras finalmente en su gran formulación que va a dar Marx en el Capital (1867), son las estructuras, son las relaciones de producción, el sistema de producción capitalista. Entonces, la frase con que Marx expresa esto, una famosa frase, que está en un texto llamado Tesis sobre Feuerbach, su tesis undécima, la más famosa de todas, “Los filósofos se han encargado de interpretar el mundo de lo que se trata es de transformarlo”. Esta es la filosofía de la praxis.

La filosofía de la praxis es aquella que pone al pensamiento al servicio de la transformación de la realidad. Entonces la unión entre el pensamiento y la materia da el concepto de praxis porque, justamente, Marx no niega la filosofía en absoluto. Y este es una de las críticas más contundentes que se le hace. Martin Heidegger, dice que Marx propone transformar el mundo y no pensar. Marx propone la transformación pero no está negando la necesariedad de la interpretación del mundo. Al contrario, hay que transformar el mundo, pero para transformar al mundo hay que interpretarlo, la interpretación del mundo forma su transformación. Nadie puede transformar un mundo, que no ha interpretado, que no ha conocido, que no ha conceptualizado.

Es decir, la praxis revolucionaria va unida a la praxis del conocimiento de la materia que el revolucionario quiere transformar. En este sentido Marx va a establecer, dos conceptos que son muy claros en su opción filosófica. A uno lo llama Armas de la crítica es la crítica entendida como conocimiento de la realidad, es aquello que el pensamiento conoce de lo real, es necesario conocer lo real para transformarlo. El conocimiento de la realidad se de en la medida en que se la transforma. Son dos decursos que van paralelos.

MARX Y LA CRÍTICA

Por crítica Marx entiende el develamiento de una situación, por crítica entiende “tornar claro lo que estaba oscuro”. Una toma de conciencia. Una persona puede padecer toda su vida una situación ignominiosa, pero si en algún momento no se da cuenta de esa situación no toma conciencia de esa situación, siempre le va a parecer natural lo que está padeciendo. Es necesario que en algún momento, tome conciencia de lo que le está pasando, cuando toma conciencia de lo que le está pasando, ahí está viendo su situación desde una perspectiva crítica.

La perspectiva crítica es aquella que nos dice si lo que nos pasa está bien o está mal, si lo vamos a tolerar o no, si vamos a seguir así o no. En consecuencia, la crítica es aquello que acompaña a la conciencia, la conciencia debe ser siempre crítica, en la medida en que la conciencia no debe rendirse ante la realidad, no debe dejarse sofocar por la realidad sino que la conciencia debe aclarar, juzgar, decidir sobre la realidad y en consecuencia, luego es uno el que sigue o no esa conciencia. Eso depende del coraje de cada uno, a veces la conciencia nos señala cosas que preferimos ensordecer para no seguirla porque simplemente tenemos miedo de hacerlo. Ahí es cuando nos metemos en la internet o prendemos la televisión.

Marx habla de la crítica de las armas, lo que va a decir aquí Marx es que no solo es necesario comprender, entender que la situación de una sociedad es injusta. Aquí Marx, habla claramente de la violencia. En el final del Manifiesto Comunista, Marx dice “los comunistas no ocultamos nuestros proyectos, nuestro proyecto fundamental es derrumbar por la violencia al régimen capitalista e instaurar en su lugar el régimen comunista”. Esto es lo que Marx va a llamar la revolución.

Es muy importante este punto porque la violencia es un tema muy difícil de tratar. Lo que Marx dice es que la violencia siempre va unida a las masas. Esto es totalmente contradictorio con ciertas teorías de las guerrillas del siglo XX, por ejemplo, la más célebre, la del Che Guevara, la del foco guerrillero, un foco guerrillero puede galvanizar desde su praxis vanguardista iluminista la sociedad, al igual que las guerrillas en nuestro país Colombia, las FARC, el ELN, etc. Marx, en ningún momento consideraba la violencia foquista.

Para Marx, la violencia es siempre la violencia de las masas, la violencia se encarna en las masas. En este sentido entendieron muy mal a Marx o no fueron marxistas quienes incurrieron en la violencia foquista. Marx siempre habló de una violencia que fuera acompañada por las masas, es decir, por el proletariado.

Para mí, el Che es un gran personaje. Pero en relación con el foco guerrillero está equivocado, cuando las masas son dejadas de lado cualquier operativo revolucionario se extravía, como se extravió en Colombia desde los 70, cuando pensaron en ellos mismos y no en el pueblo. Ahora, lo notable del Che, es que dijo “hay que hacer el foco guerrillero, hay que hacerlo en Bolivia” y él fue a Bolivia, infortunadamente no tuvo eco. Lo lamentable de los grupos guerrilleros colombianos, del Comando central, es que decían hay que hacer la contraofensiva o hay que hacer el foco y lo hacían desde Cuba o desde las fronteras, ellos no intervenían solo daban órdenes. Los únicos Marulanda o el cura Pérez, de resto mandaban a milicianos o reclutaban a niños y mujeres a hacer lo que ellos no eran capaces de hacer.

Terminemos recordando esto, para Marx la violencia siempre está protagonizada por el pueblo, por las masas.